Carta dolida
Carta a los que llegan aquí desde el extinto foro privado de debate político
Teníamos un foro de debate en Andalucía, un ágora libre donde, desde el más absoluto respeto mutuo, nos íbamos conociendo y enriqueciendo. Sin seudónimos (nicks, que dicen ahora), exponíamos nuestras ideas o, simplemente, nos animábamos a participar más activamente en la construcción de nuestro nuevo proyecto político.
Pero no pudo ser. Alguien consideró nuestra actividad intolerable, y logró convencer a las altas autoridades de que era preciso cerrar nuestro foro. Y vaya que lo hicieron: debíamos ser tan importantes que ajustarnos la mordaza se convirtió en tarea primordial. Se nos comunicó una orden tajante de cierre, en términos que excluían la argumentación y por tres miembros de Consejo de Dirección, por ser decisión política de dicho Consejo que este partido no va a permitir el uso de foros para el debate entre sus afiliados y simpatizantes.
Qué creer, qué pensar… Qué sentir.
Razones, argumentos: nos sobran, y tengo la firme convicción de que conseguiremos que los escuchen. Hemos de convencer, con el esfuerzo de todos, porque amamos la libertad. Este proyecto ha de ser distinto, y en nuestras manos está conseguirlo.
Por ahora, un ruego: concentrémonos en los retos electorales que se nos presentan en los próximos días. Todos unidos, sin disputas que sólo interesan a aquéllos cuyos intereses espurios amenazamos: nuestra democracia nos necesita.










Lamento mucho estas noticias.
Me figuro cómo debéis sentiros.
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